
Llegó el momento en que las niñas me dijeron "estamos jartitas de ser tan bajitas!", y claro, las hice crecer.

Miden 40cm de alto, son blanditas y detrás tienen una cinta de algodón para que metas la manita y las lleves por la casa para tumbarte en el sofá y apoyar la cabezita, o acurrucarte a ellas cuando estés triste o tengas sueñito.
Se hacen por encargo, aunque también las pedes encontrar en
Mamblona.